DURANTE EL DIA 9 DE NISÀN


El Rey entra en Jerusalén montado en un burrito

MATEO 11:1-11
el domingo 9 de nisán, Jesús y sus discípulos salen de Betania y se dirigen a Jerusalén. Cuando llegan a Betfagué, en el monte de los Olivos, Jesús les encarga algo a dos de sus discípulos.
Les dice: “Vayan a la aldea que ven allí. Apenas lleguen, encontrarán una burra atada y un burrito con ella. Desátenlos y tráiganmelos. Si alguien les dice algo, contesten: ‘El Señor los necesita’. Enseguida dejará que se los lleven” 
En ese momento, los discípulos no se dan cuenta de que estas instrucciones de Jesús están relacionadas con una profecía bíblica. Sin embargo, tiempo después comprenden que así se cumplen las palabras de Zacarías. Él predijo que el Rey prometido por Dios llegaría a Jerusalén de manera “humilde” y “montado en un burro, en un burrito, la cría de una burra”
Cuando los discípulos entran en Betfagué y desatan a la burra y al burrito, algunos de los que están por allí les preguntan: “¿Qué están haciendo desatando al burrito?”  Pero, cuando se enteran de que los animales son para el Señor, les dan permiso para que se los lleven. Los discípulos ponen sus mantos encima de los dos animales, y Jesús se monta en el burrito.
A medida que Jesús se acerca a Jerusalén, cada vez se encuentra con más gente. Muchos ponen sobre el camino sus mantos, y otros, ramas de los árboles o “de los campos”. La multitud grita: “¡Salva, rogamos! ¡Bendito el que viene en el nombre de Jehová! ¡Bendito el Reino que viene, el Reino de nuestro padre David!” . Al oír estas palabras, los fariseos que están entre ellos se enojan y le dicen a Jesús: “Maestro, reprende a tus discípulos”. Él les responde: “Les digo que, si ellos se quedaran callados, las piedras gritarían”
               Jesús entra en Jerusalén montado en un burrito, y una multitud lo aclama como Rey

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